Tres mujeres y un hombre solicitaron el beneficio de la suspensión del juicio a prueba en la causa que se les sigue a ellas por el delito de lesiones leves y a él por el delito de amenazas.
Ninguno de los acusados tiene antecedentes condenatorios. La madre de la víctima, una mujer de 77 años, fue informada del pedido durante la audiencia, y solicitó que no se le acerquen, y pidió la posibilidad de volver a trabajar en el Hospital Materno Infantil, lugar donde se cruza con los acusados a diario.
El juez Gabriel González les concedió la suspensión del juicio a prueba por el término de un año, y les explicó que en caso de no cumplir las reglas de conducta podrían ir a juicio. De manera clara les dijo que no podrán acercarse a la mujer a ninguna distancia, ni insultarla o agredirla de ninguna manera. Además deberán realizar tratamiento psicológico para controlar sus impulsos violentos en caso que el profesional así lo disponga.
Entre otras reglas de conducta que deberán cumplir con carácter obligatorio, se les impuso la donación de cien mil pesos cada uno al Hospital Materno Infantil. El juez tuvo presente el pedido de disculpas de los cuatro acusados hacia la víctima, que no lo aceptó.
La causa inició por un problema entre vendedores ambulantes. En la audiencia la mujer contó que la habían agredido y empujado, y su hija fue quien la defendió y terminó golpeada por las acusadas y amenazada por el hombre.