Un hombre de 47 fue condenado a tres años de prisión de ejecución condicional por los delitos de abuso sexual simple y amenazas, en concurso real. Fue denunciado por su expareja.
La mujer relató que, al momento de los hechos, se encontraba separada del imputado pero habían pactado vivir bajo el mismo techo porque no tenían posibilidades de acceder a otro inmueble. Contó que una mañana se encontraban hablando y él la agarró fuertemente de los brazos, comenzó a tocarle sus partes íntimas, le bajó los pantalones e intentó forzarla a mantener relaciones, pero ella le mordió el brazo y logró zafarse.
Se retiró del inmueble y por la noche volvió acompañada por su hermana, para evitar otro episodio de violencia.
En ese contexto, el imputado le hizo un reclamo, comenzaron a discutir y, cuando su hermana intervino, las amenazó a ambas diciendo que las iba a moler a palos a ellas y a toda su familia. Ante esto, el hijo menor de la denunciante llamó a la policía.
El juez Federico Diez le dictó al condenado reglas de conducta que deberá cumplir durante dos años: fijar residencia y comunicar cualquier cambio de domicilio que efectúe en un plazo de 48 horas; no cometer nuevo delito; someterse al cuidado de la Dirección de inserción social y supervisión de presos y liberados de Salta; abstenerse de usar estupefacientes y de abusar de bebidas alcohólicas; prohibición de acercamiento al domicilio de la denunciante en un radio de 200 metros; prohibición de mantener contacto por cualquier medio con la denunciante.