Todo comenzó con una denuncia anónima recibida a mediados de julio del año pasado que puso a las autoridades sobre la pista de una pareja que, según los vecinos, vendían drogas en el barrio Juventud Unida.
La investigación reveló la dinámica que se llevaba adelante en una vivienda de muros blancos y rejas negras. Durante las vigilancias, los efectivos policiales lograron documentar cómo los sospechosos, un hombre de 38 años y su pareja, una mujer de 50, atendían a sus clientes a través de una pequeña ventana o los hacían pasar brevemente para concretar las transacciones. La sospecha se convirtió en certeza cuando la policía interceptó a uno de los compradores a pocas cuadras del lugar, encontrando en su poder una dosis de pasta base que acababa de adquirir en el domicilio vigilado.
El 25 de julio de ese año se realizó un allanamiento en la propiedad, donde encontraron sustancia amarillenta compatible con pasta base en varios cuchillos y herramientas presuntamente utilizadas para el fraccionamiento de la droga. También había dentro de la casa envoltorios de nailon que contenían un total de 116 gramos de marihuana y 3 gramos de pasta base lista para la venta y un revólver calibre 22 gris, que el hombre de 38 años admitió tener sin documentación legal, alegando que pertenecía a su padre fallecido.
En una audiencia flexible y multipropósito el juez de Orán Héctor Fabián Fayos ordenó elevar a juicio la causa y dispuso mantener la prisión preventiva de los acusados para asegurar el avance del proceso. La pareja está acusada por ser presuntos autores de los delitos de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y tenencia de arma de fuego de uso civil en concurso real.