La primera denuncia fue realizada el 10 de febrero en la localidad de Aguas Blancas. La mujer relató que esa noche, mientras bañaba a su hija, su expareja comenzó a insultarla y amenazarla con hacerle daño con un machete. También señaló que no era la primera vez que atravesaba una situación de ese tipo.
El segundo episodio ocurrió el 11 de septiembre, cuando el hombre se presentó nuevamente en la vivienda tras haber consumido alcohol y sustancias estupefacientes. Allí comenzó una discusión con insultos y luego la persiguió mientras ella intentaba escapar. Finalmente, la alcanzó y le dobló el brazo con fuerza.
La mujer indicó que el hombre tenía prohibido acercarse a ella por una orden previa del Juzgado de Violencia Familiar y de Género de Orán. Sin embargo él continuaba hostigándola y persiguiéndola.
El hombre de 33 años fue condenado a siete meses de prisión de ejecución condicional por dos hechos de amenazas y uno de desobediencia judicial, tras ser denunciado por su expareja.
La condena fue dictada por el juez de Orán Mario Maldonado en el marco de un juicio abreviado, en el que el acusado reconoció su culpabilidad y aceptó la pena propuesta por la Fiscalía. Al finalizar la audiencia flexible y multipropósito, recuperó su libertad.
El juez también le impuso reglas de conducta durante dos años. Entre ellas, la prohibición de acercarse a la víctima a menos de 200 metros, la obligación de abstenerse de ejercer actos de violencia en su contra y de realizar un tratamiento en Tinku por su adicción al alcohol.