En un juicio abreviado se condenó a un hombre de 53 años por ser autor de los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante por la duración y las circunstancias de la realización del mismo, agravado por la guarda, la convivencia (tres hechos) en perjuicio de tres niñas de 8, 11 y 13 años; abuso sexual simple agravado por la guarda (dos hechos) y abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa (dos hechos), en perjuicio de tres jóvenes que eran menores al momento del hecho.
Cumplirá la pena de diez años de prisión efectiva en la Alcaida Penal 3 de Orán. Además se ordenó el examen médico y extracción de material genético del condenado para su incorporación al Banco de Datos Genéticos.
En una audiencia flexible y multipropósito, el juez Gustavo Ramiro Morizzio hizo lugar al acuerdo de juicio abreviado presentado por las partes. El imputado reconoció haber cometido los hechos atribuidos y las tres jóvenes denunciantes dieron su conformidad a lo pactado entre las partes.
De la audiencia participaron el defensor oficial Federico Gil Neuber, la fiscal de Violencia de Género Claudia Carreras y el Asesor de Menores e Incapaces Cristian Babicz.
El sujeto fue denunciado el 9 de septiembre del año pasado en la localidad de Pichanal, por la hija de su pareja y madre de la víctima, que al momento del hecho tenía 8 años. La menor le había contado que el marido de su abuela la manoseaba en sus partes íntimas cuando la dejaba a su cuidado para poder ir a trabajar. Esto ocurría desde que tenía 5 años. La mujer agregó que una sobrina le comentó que cuando era niña había sufrido el mismo acoso y tocamientos por parte del imputado. Refirió que el acusado también obligaba a la menor a tocarle sus genitales.
Posteriormente, otra mujer denunció que la directora del colegio secundario al cual concurría su hija (13) le comentó que el abuelo de la menor le tocaba sus partes íntimas. Esto habría sucedido desde que tenía 4 años hasta que cumplió los 8. La niña también era dejada al cuidado de sus abuelos.
A partir de esas denuncias, dos jóvenes (mellizas) relataron los mismos abusos por parte de su abuelastro cuando tenían la misma edad. En ese momento convivían en el mismo domicilio. Una de ellas, a cargo de su hermana de 11 años, radicó otra denuncia en representación de la menor, por otro hecho similar que sufrió.
Por último, otra joven describió los abusos que padeció siendo niña en manos del acusado. Contó que fue sometida a tocamientos impúdicos, desde los 6 años, y que cuando tenía 15 el acusado había intentado obligarla en dos oportunidades a mantener relaciones sexuales.