En una audiencia flexible y multipropósito, la jueza de Metán Carolina Poma Salvadores admitió un acuerdo de juicio abreviado luego de que el acusado de 32 años reconociera su responsabilidad en los hechos.
El hombre fue condenado por el delito de robo agravado en grado de tentativa a la pena de tres años de prisión de ejecución efectiva. Además fue declarado reincidente por tercera vez atento a los antecedentes condenatorios que registraba.
Ante la naturaleza de la pena impuesta, la jueza ordenó el traslado del condenado a la Unidad Carcelaria 1 para el cumplimiento de la pena.
Sucedió el 9 de enero de este año por la tarde en un predio ubicado en la localidad de Las Lajitas. El hombre inició su raid delictivo escalando un limonero de grandes dimensiones para saltar un cerco perimetral de dos metros y medio de altura e ingresar a una propiedad que albergaba dos viviendas familiares. Una vez adentro se dirigió a la primera de las casas y rompió una reja corrediza para entrar. Durante aproximadamente dos horas, el individuo recorrió las habitaciones recolectando electrodomésticos, prendas de vestir y la suma de 120 mil pesos, elementos que fue acomodando en bolsas en la galería del inmueble.
Mientras aún se encontraba en el lugar, el dueño del predio llegó brevemente en su camioneta junto a su hijo menor para dejar unas bicicletas, pero se retiró a los pocos minutos sin advertir que alguien permanecía oculto en la propiedad.
Tras esta breve interrupción, el hombre se trasladó a la segunda vivienda del terreno, donde ingresó por una puerta lateral que no tenía llave. Allí pasó otra hora revisando las pertenencias de la familia, logrando sustraer 170 mil pesos y arrancando cámaras de seguridad tipo domo para intentar ocultar su rastro.
Esa noche el dueño de casa volvió. Su hijo de 5 años advirtió que le faltaba su consola de videojuegos. Al revisar la habitación de sus padres, el propietario encontró tres mochilas cargadas con objetos de valor sobre la cama, lo que le hizo comprender que el ladrón seguía allí.
En medio de la desesperación, el hombre comenzó a pedir auxilio a gritos. En ese momento, el delincuente, que se encontraba escondido en la ducha del baño, salió corriendo y huyó del predio saltando nuevamente el cercado de alambre. Toda la secuencia, incluyendo el rostro del autor y su particular forma de caminar, quedó registrada en el sistema de monitoreo, cuyas grabaciones se subieron a la red antes de que las cámaras fueran desconectadas.