En la Sala I del Tribunal de Juicio de Orán se llevaron a cabo la semana pasada nuevas jornadas en el juicio que se sigue contra tres hombres acusados por el delito de homicidio doblemente calificado por ensañamiento y por el concurso premeditado de dos o más personas en grado de coautores en perjuicio de Pablo Cesar Almaraz.
El viernes pasado declaró un hermano de la víctima, y contó a las partes que era habitual los fines de semana lo ayudara a “Quino” (Pablo Almaraz) con el cuidado del ganado. Esa noche a las 21.30 su hermano le pidió que vaya a cuidar que las vacas no cruzaran la ruta, se fue para ese lado y “Quino” se iba para el otro lado. No pudo cruzar un desagüe porque la moto era chica, lo llamó y le dijo que vaya él a ver porque su moto era más grande.
Se le habían desparramado las vacas así que llamó a otro puestero que vino con otra persona a colaborar. Explicó que desde ese lugar podían ver la luz de la moto y la linterna donde estaba su hermano. Agregó que cerca de las 2 de la madrugada vieron pasar por la ruta dos motocicletas que iban en dirección a Colonia Santa Rosa, y las describió como una grande y otra chica. Iban dos personas en cada una de las motos y no llevaban sus luces prendidas pese a lo avanzado de la noche. Contó que alumbraban hacia el costado con un celular o una linterna.
Dijo que a las 3 de la madrugada “sus compañeros habían escuchado un grito fuerte y feo” que les llamó la atención, pero él no lo escuchó. Más tarde, cerca de las 5, juntaron el ganado, se fueron a dormir a sus puestos, no vio a su hermano pensó que se había a su casa en el pueblo. Lo despertó el sonido de su celular cuando lo llamó su cuñada para preguntarle si “Quino” estaba con él. Al amanecer llegó al puesto el sereno de la finca, me informó que había visto a mi hermano maniatado y que había mucha sangre, su motocicleta estaba adentro del agua, fui al lugar, y vi que no tenía la cabeza, le faltaba un morral o bolsita donde cargaba sus herramientas para la moto, sus dos celulares, un revolver y un cuchillo.
Recordó que su hermano le había comentando como dos o tres semanas antes del hecho que estaba teniendo problemas con los hermanos acusados, ya que lo señalaban por el robo de unos animales, y agregó que los dos eran conocidos por haber tenido inconvenientes con otros lugareños que los denunciaron.
En ese sentido refirió que en ese tiempo él trabajaba en el frigorífico del pueblo junto al padre de los acusados, y recordó que más o menos una semana antes alguien que también trabajaba allí me le dijo que le avise a su hermano que tenga cuidado porque había escuchado al padre que iban a golpearlo o matarlo, iban a buscar gente de Bolivia.
Contó que le hizo esa advertencia a “Quino”, y él por su parte le dijo que ya habían ido por el puesto el padre y los hermanos para hacerle el reclamo. En ese momento él le explicó que negó haberles robado el ganado. Además expresó que era común que los ganados se mezclaran cuando pastaban en la finca.
En tanto el jueves pasado se escucharon entre otras declaraciones la testimonial de una médica del CIF que participó de la autopsia y del sereno que encontró el cuerpo de Almaraz.
La audiencia reanudará el próximo miércoles 18, para continuar con la recepción de testimoniales. El juicio está a cargo de los jueces de la Sala I del Tribunal de Juicio de Orán,
Norma Rosana Palomo,
Mario Maldonado y
Héctor Fabián Fayos.
Interviene la fiscal penal del GAP Soledad Filtrin Cuezzo y en representación de la querella Adrián Sureda Domínguez. Los acusados son defendidos por Atilio Díaz, David Leiva y Luis Rodríguez.