Con la declaración del acusado continuó hoy la audiencia de debate seguida contra un sujeto de 54 años imputado por abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y la convivencia preexistente en perjuicio de su hija (menor de edad).
Los hechos salieron a la luz cuando la niña le contó a su maestra que su padre había abusado de ella durante la pandemia (desde 2020 a 2022).
El sujeto negó haber abusado de su hija, dijo que la menor fue extorsionada, manipulada y confundida por su exmujer y por sus hermanos mayores y que por eso lo acusó. Sostuvo que su expareja era tóxica y que estaba dolida luego de su separación. Aseguró que durante la pandemia convivieron en un mismo domicilio a pesar de que su relación había terminado. Allí residía toda la familia junta (él, su exmujer y sus hijas mayores con sus respectivas parejas), en distintas habitaciones. Explicó que él había regresado a la vivienda luego de haber salido del penal de Santiago del Estero en libertad condicional, en el marco de una causa federal. Aseguró que su hija menor era confidente con él, que siempre la acompañaba en sus actividades escolares y estaba pendiente de ella. Dijo que luego, en noviembre de 2021, fue apresado nuevamente en Salta porque le encontraron drogas. Aseguró que su hija quedó muy triste y que se comunicaba con él para pedirle que volviera a la casa.
Previamente a la declaración del imputado, comparecieron testigos de la fiscalía, entre ellos una docente de la escuela adonde concurría la menor presuntamente damnificada.
El juicio unipersonal es presidido por el juez Martín Pérez. Por el Ministerio Público interviene la fiscal Celina Morales Torino, de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual (UDIS 3).
Según consta en la acusación, el imputado sometió sexualmente a su hija desde los 11 hasta los 13 años de edad y la intimidó para silenciarla. Dijo que los abusos comenzaron en 2020, cuando se decretó la cuarentena por el Covid 19, y se extendieron hasta febrero de 2022. En ese lapso, el acusado se encontraba conviviendo con la menor y su expareja, cumpliendo un arresto domiciliario en el marco de una condena del fuero federal. Las agresiones ocurrían cuando la madre de la niña salía a trabajar y se quedaban solos. Para obligar a su hija a guardar silencio, le decía que si hablaba iba a matar a su mamá o le iba a hacer lo mismo a otras menores de la familia.
En noviembre de 2022, la víctima le contó a su maestra de séptimo grado que estaba muy asustada porque su papá –que ya había vuelto al penal- la había llamado para decirle que iba a salir para visitarla en Navidad. La docente le preguntó por qué tenía miedo y entonces le contó acerca de los abusos. Puesta en conocimiento de los hechos, la madre presentó la denuncia.
La defensa del imputado está a cargo de Rosana Rivas Vásquez. En la querella y actoría civil intervienen Diana Romina Justiniano y Pablo del Pino.