Sucedió el pasado 26 de octubre de 2025 en el barrio Unión. Todo comenzó cerca de las 11 de la mañana, cuando el propietario de un predio se cruzó cerca del puesto policial con un hombre que circulaba a caballo.
Tras una breve discusión por conflictos de tierras que ya llevaban bastante tiempo, el jinete le propinó un rebencazo en la espalda al propietario, lo que obligó a la intervención policial para dispersar a los presentes.
Horas después, apenas pasado el mediodía, mientras el dueño de casa compartía un té en su finca junto a su hijo de 18 años, un empleado de confianza y un sobrino, vieron que tres hombres se acercaban a pie de manera agresiva. El grupo estaba integrado por el jinete que había protagonizado el incidente matutino, y otros dos hombres.
Los atacantes ingresaron al predio portando machetes, palos, piedras e incluso, según testimonios, uno de ellos exhibía un arma de fuego en la cintura. El conflicto se complicó cuando los agresores comenzaron a insultar al propietario, amenazándolo con que esta vez cumplirían sus promesas de muerte debido a la disputa por la ocupación ilegal de parte de sus terrenos.
En medio del desorden, el hijo del dueño de casa resultó herido con un arma blanca en el brazo y la espalda al intentar defender a su padre. La tensión fue tal que el empleado que los acompañaba y que era un hombre de edad avanzada, sufrió una descompensación cardíaca ante la violencia de la escena. El momento más crítico se produjo cuando el propietario intentó mediar para que los atacantes se retiraran; en ese instante, recibió un golpe de puño en el rostro y, acto seguido, fue impactado por una piedra de gran tamaño en la cabeza que lo dejó inconsciente en el suelo.
Lejos de detenerse, mientras la víctima yacía inmóvil, los agresores continuaron el ataque arrojándole más piedras, una de las cuales le provocó una fractura de cráneo con hundimiento. Los atacantes huyeron del lugar cuando comenzaron a oírse las sirenas policiales, dejando al hombre en un estado gravísimo que requirió su traslado urgente al hospital San Bernardo, donde fue intervenido quirúrgicamente de urgencia por un hematoma cerebral severo que puso su vida en riesgo inminente.
En una audiencia reciente, la jueza de Garantías interviniente resolvió prorrogar la prisión preventiva de los dos principales acusados, el jinete, que era un hombre de 31 años, y otro hombre de 35.
Los hombres fueron acusados como presuntos autores del delito de homicidio simple en grado de tentativa.