Sucedió en una finca ubicada en la Ruta Nacional 9, en San José de Metán, el 29 de julio de 2024. Aquella tarde, el casero del predio se fue al médico, y dejó la propiedad sola durante unas horas. Cuando volvió a la mañana siguiente, descubrió que personas desconocidas habían ingresado a la vivienda y, sin necesidad de ejercer violencia, se habían llevado herramientas y elementos de valor: dos desmalezadoras, una motosierra y dos monturas criollas completas.
Revisando el lugar del hecho, el casero advirtió que había huellas de calzado que coincidían exactamente con las de un par de zapatillas que él mismo le había comprado a un hombre de 38 años que había trabajado allí como albañil durante un mes. Este trabajador, oriundo de la provincia de Córdoba se había retirado de la finca poco tiempo antes tras finalizar una obra.
Las sospechas se profundizaron al recordar que ese mismo día el extrabajador llamó por teléfono a los residentes de la finca, lo que le permitió confirmar fehacientemente que la casa quedaría sola unas horas. Además, durante la investigación se reveló que el sospechoso había cambiado su nombre en tres oportunidades al momento de recibir sus pagos por los trabajos de albañilería realizados anteriormente.
Tras la denuncia oficial y la intervención policial, se llevaron a cabo peritajes de criminalística y se constató que el hombre contaba con un pedido de captura previo por parte de la justicia de su provincia natal.
En ese contexto el juez de Metán Sebastián Fucho lo condenó a la pena de seis meses de prisión de ejecución efectiva tras ser hallado autor voluntario y responsable del delito de robo.
Dispuso además comunicar lo resuelto al Poder Judicial de Córdoba ante el pedido de captura dictado en esa provincia.