La jueza de Metán Carolina Poma Salvadores aceptó el acuerdo de juicio abreviado presentado por las partes luego que el acusado reconociera su responsabilidad en los hechos por los que había sido detenido.
El hombre de 28 años fue condenado por ser autor de los delitos de hurto (tres hechos), amenazas, daños y desobediencia judicial (dos hechos). La pena impuesta fue de diez meses de prisión de ejecución condicional, lo que permitió que recuperara su libertad, aunque sujeta al cumplimiento de reglas de conducta durante dos años.
Entre las reglas más destacadas, y debido a que el trasfondo de los delitos está vinculado a sus adicciones, se le ordenó la prohibición de consumir bebidas alcohólicas y estupefacientes, junto con la obligación de iniciar y acreditar un tratamiento psicológico especializado para su rehabilitación.
Sucedió en la casa de la mamá del hombre, en la localidad de Las Lajitas, cuando en medio de una crisis comenzó a exigir dinero de forma agresiva a su madre y hermana. Ante la negativa de su familia rompió una ventana y, utilizando un trozo de vidrio, amenazó con lastimarse a sí mismo y a los demás mientras gritaba amenazas de muerte, lo que obligó a su hermana a huir del lugar con su hijo menor de edad por temor.
Apenas unas semanas después se repitió una escena similar cuando la familia volvía a la casa él, violento, comenzó a arrojar sillas y luego se encerró en un baño con un elemento cortante tras no obtener el dinero que pedía para el consumo de sustancias. La mamá, preocupada por la actitud de su hijo, llamó a la policía, pero él no salió del baño sino hasta que su hermano tuvo que forzar la puerta.
En septiembre del año pasado ingresó a un terreno cerrado desde donde sustrajo una gran cantidad de herramientas de construcción, entre las que se encontraban ocho palas, cien metros de cable, amoladoras, un taladro, picos y baldes. Solo unos días después, atacó otra propiedad cercana, de la cual se llevó barras de hierro, rollos de tela y diversos elementos de iluminación.
Finalmente, los últimos registros de su actividad delictiva ocurrieron en marzo pasado, cuando fue denunciado por un conocido que vivía en el mismo predio, a quien le sustrajo un filtro de motocicleta y, días más tarde, una sábana. El denunciante manifestó su agotamiento ante la situación, señalando que el joven vendía lo robado para comprar estupefacientes.