La investigación que culminó en esta condena comenzó el 1 de marzo del año pasado, cuando una vecina de Rosario de la Frontera radicó denuncia anónima en Drogas Peligrosas.
Allí contó que un hombre usaba su vivienda y las casas de familiares cercanos para resguardar y vender sustancias prohibidas a toda hora, utilizando la modalidad de "pasamanos". Con sus tareas de vigilancia los investigadores vieron cómo llegaban los compradores a pie, en motocicletas e incluso a caballo, y que, tras un breve intercambio de dinero por pequeños envoltorios, se retiraban del lugar.
En una de las filmaciones, se captó incluso cómo una de las personas salía del inmueble oliendo el producto que acababa de comprar.
El operativo final se concretó el 5 de marzo de ese año, cuando se realizó un allanamiento en la vivienda. En ese momento el acusado entregó de forma voluntaria un picador de metal, una balanza de precisión y envoltorios que contenían marihuana. Durante la requisa los agentes descubrieron dinero en efectivo oculto en lugares poco convencionales: sobre una cama, dentro de una almohada y una mochila.
En una audiencia flexible y multripropósito la jueza de Metán Carolina Poma Salvadores dictó su sentencia tras un acuerdo de juicio abreviado. El hombre de 37 años fue condenado como autor penalmente responsable del delito de tenencia simple de estupefacientes a la pena de un año de prisión de cumplimiento efectivo. Sin embargo, se unificó con una condena anterior y le impuso la pena única de cinco años de prisión de ejecución efectiva. En el mismo fallo fue absuelto del delito de desobediencia judicial ya que la fiscalía decidió no mantener esa acusación durante el proceso.
En la misma sentencia, una mujer de 29 años fue condenada a la pena de un año de prisión de cumplimiento condicional por ser autora del delito de tenencia simple de estupefacientes. Para mantener su libertad, cumplirá reglas de conducta.
Otra mujer de 30 años que había sido acusada en la misma causa fue sobreseída de todos los cargos.